No recordaba cuánto me gusta el francés. Supongo que lo olvidé a medias contigo, con tu recuerdo; en definitiva olvidé el francés entre tus labios, susurrando a la hora feliz de ir a la cama junto a mi pelo, tus manos enredadas en él. Me olvidé de Édith Piaf, no quise saber más de sus París y sus 'Usted está en todos lados'. ¿Para qué más agonía? Suficiente, suficiente, quiero creer.
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