La realidad utópica del mercado de las personas taradas. Mercado negro y avaricioso; véndete lo mejor que puedas ocultando tus defectos de fábrica. Que los bellos ojos y las sonrisas afables no te engañen, en este mercado todos son muñecos ya rotos, muchos oxidados, y otros tantos congelados o derretidos dentro del plástico de sus pieles, quizás enloquecidos por algún cortocircuito de su sistema libidinal. Las nubes cubren cada día la ciudad, gritando 'soledad' sin piedad. Un mundo feliz bajo el que subyace un intrincado laberinto de cloacas y depuradoras. Ojos tristes, sonrisas neuróticas. Ponte parches y resguárdate de la lluvia ácida.
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