'Eh, tú, con barba y tristeza de tres o cuatro días', pensé a medias. Y le dejé ir, pues imaginé la respuesta.
'Ojalá, querida, ojalá fueran unos pocos días de dolor en esta alma atormentada'.
Y le vi pasar de largo, sobre el suelo empapado por las primeras tormentas del inicio del otoño. Andaba con pesadez, cargando sueños y partes rotas del alma, con una ridícula gravedad que impedía que quitase mis ojos de sus párpados, cubriendo a medias una mirada oscura y serena; la serenidad del que no tiene nada que perder.
Y aquí, con el bolígrafo frente al papel soy capaz de imaginarme todas las similitudes de su piel y la mía, acaso dos gotas de agua, una enfrente de otra, diferencias apenas por las cicatrices, por el camino recorrido sin querer queriendo.
Cuán grises somos capaces de ser a través de una mirada de ojos apagados. La luz bien filtrada, la velocidad del mundo reducida al mínimo, las nubes paseando alegremente.
'Eh, tú. Muéstrame cómo de ''diferente'' eres de mí, si es que acaso puedes. Que la miseria es eterna y la melancolía endulza esta penumbra', pienso ahora.
Simulacro de invierno es esta tormenta de verano a través del cristal, simulacro de un septiembre eterno que envenena todo lo que miran estas pupilas dilatadas de espanto calmado. Todo con calma, con la bella certidumbre de respirar mientras el bolígrafo se desliza y se van agotando los pensamientos por expresar, y vuelvo a quedarme en silencio frente a la ventana, con sus gotas que hacen carreras, con su vaho de hálito, con su eternidad muerta. Apago las palabras como quien apaga una luz, y subo el volumen a ese piano lacónico que resuena desde algún rincón de la casa, mezclado con el inconfundible palpitar que se deja oír levemente en su camino hacia un poco de vida, hacia un poco de viento que se cuela por la ventana entreabierta. Me quedo, pues, a oscuras, de nuevo, con estos pensamientos que de nada sirven a la angustia de andar perdidos.
'Eh, tú, da igual cuántas vidas vivamos, seguiremos siendo iguales. Igualmente frágiles, igualmente andaremos perdidos.'
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