Con los ojos bien apretados iba notando el agua deslizarse por su piel. Por su pelo, por sus labios...desde el ombligo hasta los dedos de los pies. Respirando tortuosamente. Los pensamientos iban chocándose dentro de su cabeza, enloqueciendo la poca lógica que aún le pertenecía. La poca lucidez que poseía se fue por el sumidero junto a la espuma. El rímel iba deshaciéndose en lágrimas negras por sus mejillas, llegando hasta acariciar el rojo carmín de unos labios casi sangrantes de morderlos.
Jadeante, de pelo enredado y sonrisa famélica, fue a sentarse en la bañera. El agua silenció su rumor.
El Universo estaba en llamas.
Se sentía tan perdida en la inmensidad de la bañera....
El mortecino reflejo de la luz sobre la blanca cerámica, atravesando las cortinas traslúcidas... Qué vista tan diferente del mundo había desde ahí abajo. Se deleitó recorriendo con los ojos cada azulejo de la pared, mientras el goteo, el movimiento del agua entre sus largos dedos temblorosos, ponían una melodía que acariciaba sus recovecos.
Se preguntaba, jugueteando con las puntas de su enredada melena, que si realmente era posible que todo se convulsionara tan caóticamente fuera de allí.
Jadeante, de pelo enredado y sonrisa famélica, fue a sentarse en la bañera. El agua silenció su rumor.
El Universo estaba en llamas.
Se sentía tan perdida en la inmensidad de la bañera....
El mortecino reflejo de la luz sobre la blanca cerámica, atravesando las cortinas traslúcidas... Qué vista tan diferente del mundo había desde ahí abajo. Se deleitó recorriendo con los ojos cada azulejo de la pared, mientras el goteo, el movimiento del agua entre sus largos dedos temblorosos, ponían una melodía que acariciaba sus recovecos.
Se preguntaba, jugueteando con las puntas de su enredada melena, que si realmente era posible que todo se convulsionara tan caóticamente fuera de allí.

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