Sonrió tristemente. Con la convicción de verse ajada bajo el peso de los años a través de las pupilas de quien la amó cuando aún era eterna. El viejo muchacho que algún día la quiso un poco seguramente la vería como un baúl lleno de polvo, como uno de esos amores cobardes que se quedan en nada. Un romance de la infancia; un par de arrugas más, la mirada un tanto gris a estas alturas... A estas alturas. Ella se revolvió algo incómoda ante sus ojos atentos. Quien fue reina idealizada estaba siendo vislumbrada ya fuera de su trono. Ya sin trono más bien -cicatrices-. Qué duro es siempre el reencuentro con un pasado mejor.
Él sonrió, y sin poder evitarlo... 'Cada año que pasa estás más bella'. Obviando derrotas. Cerrando el círculo de la eternidad.
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