Hoy he despertado siendo la incertidumbre. Hoy soy el miedo al futuro, la necesidad de arriesgar el pasado. Hoy tengo pintado en la frente todo lo que repele hacer y ser, lo contrario a la calma, la bendita maravillosa inercia. Hoy, no sé por qué, me he despertado siendo un abismo como brecha entre presente y futuro. Hoy soy vértigo, todo lo que te gusta pero no te atreves a tocar, por miedo a que el camino que pretendes hacer a base de quitar nuevos zarzales se te haga grande, pesado, infinito. Soy, cómo decirlo, innecesaria hoy, un camino árido que es mejor evitar. Hoy me siento un incierto quizás, una nube de sombra en la maravillosa delicia del terreno conocido, del sol de siempre, Hoy me siento nueva, y me siento terriblemente mal por sentirme una utopía. Así que callo, sonrío y prosigo mi propio camino soleado. Hoy, hoy, hoy. Y a ver mañana. Hoy soy un brillo que se apaga de un seco portazo, que es mejor hundir a lo profundo del subconsciente y olvidar para siempre. Hoy me siento perdida, supongo.
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