21 mayo, 2013

Cielo.

-'No quiero que hablemos nunca de las miradas entre tú y yo. Nunca. No me apetece saber cuán inevitablemente desnudo quedo ante tus ojos.' Le dije eso, y menos mal que estaba muy serio, porque parecía a punto de reírse. Seguro que me estaba imaginando desnudo. Qué dolor si decide no reír por cualquier cosa, su silencio me pierde, y a la vez me calma, como en una nube muy muy gris. Y ya estoy harto de hablar de cursiladas, ¿sabes? Vine aquí a contarte con un nudo en la garganta cómo estoy, cómo me va, y siento que podría hablarte una eternidad de la constelación de sus lunares. Me siento tan estúpido, tan increíblemente cerca del suelo y del cielo a la par... ¿Cómo lo hará?